¡BUENOS DÍAS LECTORES DE TINTA!
Hoy os traigo la reseña de mi última lectura; María quiere ser tu amiga.
Lo primero agradecer a Duomo Ediciones el envío del ejemplar. He disfrutado muchísimo de este thriller.
OPINIÓN PERSONAL
La historia me ha enganchado un montón. Nos transmite las locuras y tonterías que pueden llegar a hacer los adolescentes por ganar la popularidad en el instituto y como para ello son capaces de pisotear a otros.
La autora divide los capítulos en pasado (1989) y presente (2016).
➡️ En el pasado nos cuenta como Louise en su etapa de instituto se olvida de sus antiguas amistades para juntarse con la chica popular; Sophie. Como ambas junto a varios personajes más hacen que María sufra el acoso escolar por ser la nueva.
El pasado de María la ha perseguido hasta el nuevo instituto a pesar de mudarse de ciudad.
Los adolescentes son crueles y no miden las consecuencias de sus actos ni la repercusión en los demás.
La noche de la fiesta de graduación Louise, Shophie, Sam y Timm planear la broma del año hacia María. Esa será la última noche que la vean con vida a pesar de que su cadaver nunca apareció.
➡️ En los capítulos contados en el presente vemos como los protagonistas han madurado, se han casado, tienen hijos... Ninguno quiere que sus hijos sean tratados de la forma en que ellos lo hicieron con María.
Louise y Sam se casaron y tuvieron un hijo en común. Ambos sabían el pasado del otro, era muy fácil para ellos estar juntos cargando con el peso de lo que hicieron sin tener que contarselo nunca a nadie más.
Pero en la actualidad las redes sociales abren muchas puertas a los desconocidos. Louise recibe una solicitud de amistad que jamás esperaría; Maria Weston quiere ser tu amiga en Facebook. A partir de ese momento comienzan los mensajes, las amenazas, los recordatorios de lo que hizo y que había enterrado en su memoria.
¿Está muerta realmente María?
⇾ Le he dado a este libro un 5/5 ⭐ y no se merece menos.
Son casi 450 páginas de intriga que me han mantenido pegada al libro.
No le sobra ni una coma en mi opinión.
He sentido la tensión de ser perseguida, observada y de estar en peligro sin moverme de la silla.
Y me ha hecho reflexionar sobre la cantidad de datos involuntarios que subimos a nuestras redes sociales y que son muy valiosos tanto para ladrones como para secuestradores. Sobre todo tratándose de menores de edad.


















